Málaga es la provincia andaluza que mueve un mayor volumen de dinero en juegos de azar, según se refleja en el Anuario Estadístico de la comunidad autónoma andaluza del presente año, que recoge los datos de 2004. Casi 700.000 euros gastaron los malagueños -y los turistas, no hay que olvidarlo- el año pasado en casinos, bingos y máquinas tragaperras, una cifra que la sitúa muy por delante de las demás provincias andaluzas en lo tocante a juegos de azar.
No es extraño que así sea si se tiene en cuenta que la provincia de Málaga concentra el mayor número de bares de toda Andalucía -¿y en qué bar no hay una máquina tragaperras- y, además, es la que la que dispone de una más amplia oferta de casinos.
Pero esta alegría en el gasto en juegos de azar -la estadística no incluye las cifras correspondientes a las numerosas loterías, cuyo importe seguramente dispararía la cantidad expresada- tiene también su cara oscura: la ludopatía, una enfermedad no demasiado conocida salvo por quienes la padecen, por ellos y por sus familiares, que en ocasiones han e hacer frente a verdaderos dramas.
En Málaga, y según los datos del mencionado informe, hay más de 600 personas que se tienen autoprohibida la entrada a bingos y casinos. Tal vez no sea ésta una cifra alarmante, pero es preciso convenir que quienes se autoprohíben la entrada a esos locales son los que verdaderamente tienen conciencia de su enfermedad y quieren atajarla, lo cual hace suponer que hay muchísimos más ludópatas sin autocontrol y que, ingenuamente, creen que pueden dejar el juego en cuanto se lo propongan, lo cual, lamentablemente, es del todo incierto.
Pero en una sociedad libre hay riesgos que es preciso asumir, y éste es sin duda uno de ellos, como también lo es el consumo excesivo de tabaco y alcohol, que tanto gasto genera al sistema sanitario de todas las comunidades autónomas.
Y ya que el Gobierno quiere adoptar medidas para financiar el déficit del sistema sanitario, ¿no se ha pensado que, además de subir los impuestos al alcohol y al tabaco, como se pretende, podría recaer algún gravamen en los juegos de azar? Cualquier cosa menos tocar el precio de los carburantes porque una subida en cualquiera de ellos toca directa y necesariamente a los bolsillos de todos los ciudadanos.